En medio de las múltiples disputas que ya mantiene con antiguos colaboradores, el expresidente abrió una nueva disputa, esta vez dentro de su propio círculo. El domingo por la noche, tras un extenso mensaje contra el papa León XIV, Trump publicó en su red Truth Social una ilustración creada con inteligencia artificial donde aparece vestido con una larga túnica blanca, rodeado de símbolos patrios como un águila, fuegos artificiales y la Estatua de la Libertad.

En la imagen, Trump sostiene una esfera luminosa en una mano mientras posa la otra sobre la frente de un hombre acostado, en una escena que evoca una sanación divina. Atrás de el, una figura diabólica, con cuernos, vuela encima de él. La reacción de sectores de la derecha religiosa fue inmediata y crítica. Figuras como la comentarista conservadora Megan Basham calificaron la publicación como “blasfemia indignante” y exigieron su eliminación, además de una disculpa pública.
Incluso aliados habituales del mandatario, como las presentadoras Isabel Brown y Michael Knowles, expresaron su rechazo. Brown la consideró “repugnante” y una “profunda interpretación errónea” del renacimiento religioso en Estados Unidos. Knowles, por su parte, advirtió que lo correcto, tanto espiritual como políticamente, era borrar la foto.
En México, viejos aplaudidores y “paleros” del trumpismo, cómo Eduardo Verástegui y la plurinominal Lilly Téllez criticaron este mensaje, calificando el primero de ellos a este mensaje como “blasfemia”.
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