Aldo de Nigris se ha convertido en uno de los participantes más comentados de La Casa de los Famosos 3.
Su presencia en el reality ha llamado la atención por las revelaciones sobre su infancia, marcadas por el abandono y la falta de afecto familiar.
Lejos de los reflectores del fútbol y de los medios de espectáculos donde su familia ha estado presente por años, el influencer ha compartido aspectos poco conocidos de su pasado.
Un niño criado por los abuelos
Antes de ingresar al famoso programa, Aldo compartió un testimonio que arrojó luz sobre su niñez. En un podcast grabado meses atrás, el ahora influencer relató cómo, tras la separación de sus padres, su madre enfrentó una fuerte etapa de alcoholismo que la llevó a dejarlo al cuidado de sus abuelos maternos.
La figura de sus abuelos, especialmente la de su abuela Leticia, adquirió una importancia fundamental en su vida. Junto a su hermana Andrea, Aldo fue criado en casa de sus abuelos, quienes asumieron un rol paternal durante los años más formativos de su infancia.
Hasta hoy, mantiene una relación cercana con ellos, quienes suplieron la ausencia de sus padres durante mucho tiempo.
A pesar del cariño hacia su abuela, Aldo ha sido reservado sobre su vínculo con sus padres. Sobre su madre, ha señalado que actualmente mantienen una buena relación, aunque fue ausente durante su niñez. En cuanto a su padre, las menciones han sido ocasionales y breves, sin ahondar en detalles.
En una conversación íntima dentro de La Casa de los Famosos, Aldo reveló que el afecto físico y verbal no formó parte de su desarrollo emocional, lo que hoy en día le dificulta conectar de forma abierta con sus emociones.
“Nunca me abrazaron de chiquito”
Durante uno de los episodios del reality, Aldo confesó:
“Yo nunca le he dicho a mis papás ‘te amo’, y me dice la gente ‘diles’, pero no se me da. De chiquito no me abrazaban y yo no abrazo. De que doña Lety me dice ‘nunca me abrazas’, nunca me abrazaron de chiquillo.”
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