Al finalizar la boda de la cantante Taylor Swift y el jugador de futbol americano, Travis Kelce, realizada en el Madison Square Garden, un artista neoyorquino tuvo la idea de recolectar la basura que dejó el evento a su alrededor y ponerla a la venta, destacando que los 50 artículos que recolectó se agotaron en menos de 24 horas.
El mismo 3 de julio, día de la boda, el artista Justin Gignac recorrió las calles alrededor del recinto donde Taylor y Travis dijeron el «sí, acepto» y comenzó a recoger todo lo que encontró tirado en el asfalto.
Entre los objetos que rescató había tapas de botellas, anillos de dulce, cinta amarilla de precaución policial, popotes, utensilios desechables y hasta un AirPod izquierdo, sin su dueño.
Gignac empaquetó su hallazgo y lo puso a la venta bajo el nombre «NYC Pocket Garbage: Not Invited Edition (Taylor & Travis’ Wedding)», una colección de 50 piezas que el propio artista describió como esculturas.
La respuesta de los swifties fue inmediata: en menos de 24 horas no quedaba ni un solo artículo disponible. Entre las piezas más codiciadas hubo hasta colillas de cigarro y un kit de prueba de ovulación, todo por 25 dólares cada uno.
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