La historia comenzó como han comenzado miles de pequeños negocios en la Ciudad de México: con un anafre, una banqueta, comida preparada en casa y un joven tratando de ganarse la vida.
Era 1978. Marco Antonio Campos Paradán tenía 18 años y estudiaba Derecho cuando comenzó a vender quesadillas y tacos de guisado en la calle Floresta, en la colonia Clavería, Azcapotzalco. Los guisos salían de la cocina familiar y eran preparados principalmente por su madre y su abuela.
Nadie podía imaginar entonces que aquel pequeño puesto callejero estaba colocando los cimientos de una empresa que, casi medio siglo después, sería valuada en alrededor de 400 millones de dólares.
El negocio tenía originalmente otro nombre: Las Dos Poblanas, como homenaje a las mujeres de la familia que cocinaban y eran originarias de Puebla.
Pero ocurrió algo que difícilmente podría haber diseñado una agencia de publicidad: los clientes le cambiaron el nombre.
Como Marco Antonio era Toño y el establecimiento terminó funcionando dentro del domicilio familiar, los comensales comenzaron a decir que iban “a la casa de Toño”. La expresión popular terminó imponiéndose y años después se convirtió formalmente en la marca La Casa de Toño.
De la banqueta a la casa
Cuando las autoridades impidieron que el puesto continuara operando en la vía pública, el negocio no desapareció. El padre de Marco Antonio permitió trasladarlo al zaguán y garaje de la casa familiar, en Floresta 77.
Colocaron algunas mesas y continuaron vendiendo.
El pozole, paradójicamente, ni siquiera formaba parte de la oferta original. Primero estuvieron las quesadillas y los tacos de guisado; posteriormente llegaron flautas, sopes y finalmente el platillo que terminaría convirtiéndose en símbolo de la empresa.
Los clientes siguieron llegando y la casa comenzó literalmente a convertirse en restaurante.
Primero el garaje. Después otras habitaciones. Luego prácticamente todo el inmueble. Finalmente, Marco Antonio compró la casa a su padre y posteriormente se incorporaron propiedades contiguas para responder a una demanda que generaba largas filas.
Crecer a fuego lento
Quizá uno de los aspectos más sorprendentes de La Casa de Toño sea que su expansión no se parece a la de muchas cadenas modernas.
No hubo una carrera inmediata por abrir sucursales.
El establecimiento de Clavería se consolidó durante años y la segunda sucursal, Marina Nacional, llegó hasta 2007. Después vendrían Narvarte en 2009; Cuajimalpa y Nezahualcóyotl en 2011; Aragón en 2013, y posteriormente Coapa, Lindavista, WTC y muchas más.
Fue un crecimiento a fuego lento.
Primero se demostró que la gente quería regresar. Después que el modelo podía repetirse. Y finalmente llegó la expansión acelerada.
Hoy, la documentación financiera conocida durante el proceso de posible venta habla de 81 restaurantes en la Ciudad de México y su zona metropolitana.
De las garnachas a las grandes ligas financieras
En julio pasado, Bloomberg reveló que los propietarios de La Casa de Toño contrataron a BBVA México como asesor financiero exclusivo para explorar una posible venta de la empresa.
La cifra sacudió al sector restaurantero mexicano: más de 400 millones de dólares.
Pero probablemente el dato más impresionante no sea el precio sino lo que existe detrás de él.
Las estimaciones conocidas ubican la valuación por encima de ocho veces las ganancias ajustadas —EBITDA— de la compañía, un múltiplo superior al observado en operadores restauranteros regionales mucho mayores.
Traducido a números sencillos, una valuación cercana a 400 millones de dólares a ocho veces EBITDA permite inferir, de manera aproximada y no como cifra oficialmente reportada por la empresa, una generación anual cercana a 50 millones de dólares de EBITDA.
Es decir, alrededor de 900 millones de pesos anuales, dependiendo del tipo de cambio, antes de intereses, impuestos, depreciaciones y amortizaciones.
Una cifra difícil de asociar con aquel anafre de la calle Floresta.
Estimaciones de especialistas sitúan además los ingresos anuales de la cadena entre 3 mil y 4 mil millones de pesos, aunque al tratarse de una compañía privada sus estados financieros completos no son públicos.
Comentarios
0 comentarios








































