La administración del presidente Donald Trump está analizando de manera formal la posibilidad de adquirir Groenlandia, el territorio autónomo perteneciente a Dinamarca, en una operación cuyo costo podría ascender hasta los 700 mil millones de dólares, de acuerdo con fuentes citadas por NBC News.
La propuesta se ha planteado como una prioridad de seguridad nacional para Estados Unidos, con el objetivo de frenar la influencia de Rusia y China en el Ártico. Sin embargo, la idea ha sido rechazada de forma tajante por las autoridades de Groenlandia y ha despertado inquietud entre varios aliados europeos.
Mientras funcionarios de alto nivel de Estados Unidos y Groenlandia sostienen reuniones en Washington, las encuestas muestran que el plan tampoco cuenta con respaldo interno: la mayoría de los estadounidenses se opone a la compra y rechaza de manera abrumadora cualquier uso de la fuerza militar para concretarla.
El monto estimado de la operación supera incluso la mitad del presupuesto anual del Departamento de Defensa de EE.UU., lo que ha intensificado el debate político.
Quienes impulsan la iniciativa sostienen que la compra responde a razones estratégicas. Argumentan que Groenlandia serviría como un “amortiguador” clave en el Ártico frente a Rusia y China. Según testimonios presentados ante el Congreso, existe el temor de que, si Groenlandia se independizara, su extensa costa podría quedar bajo la influencia de estas potencias. En esa línea, Trump ha comparado la operación con “comprar en lugar de alquilar” una propiedad, aludiendo a la búsqueda de derechos permanentes sobre el territorio.
La respuesta de Groenlandia: rechazo absoluto
La posición del gobierno y de la población groenlandesa es clara y unánime. La ministra de Relaciones Exteriores, Vivian Motzfeldt, fue contundente al llegar a Washington:
“Groenlandia no quiere ser propiedad de, ni ser gobernada por, ni formar parte de Estados Unidos. Elegimos la Groenlandia que conocemos hoy, como parte del Reino de Dinamarca”.
Por su parte, la ministra de Negocios, Naaja Nathanielsen, afirmó que el tema ha generado tal nivel de ansiedad que muchas personas “tienen problemas para dormir”. Y subrayó: “No tenemos intención de volvernos estadounidenses”.
Esa postura también se refleja en la opinión pública. Una encuesta independiente realizada el año pasado reveló que cerca del 85% de los groenlandeses rechaza la idea de integrarse a Estados Unidos.
Comentarios
0 comentarios



































