Una tormenta invernal de grandes dimensiones golpeó este fin de semana amplias regiones de Estados Unidos y dejó sin electricidad a más de 600 mil usuarios, de acuerdo con registros del sitio PowerOutage.com.
El fenómeno comenzó en Texas y continuó su desplazamiento hacia el noreste, con afectaciones crecientes en varias entidades del sur.
El sistema meteorológico descargó nieve, lluvia helada y temperaturas bajo cero, condiciones que complicaron la operación de la red eléctrica y el tránsito en carreteras clave.
Estados del sur, los más afectados
Tennessee, Texas, Misisipi y Luisiana concentraron el mayor número de apagones. Cada uno de estos estados superó los 100 mil clientes sin servicio eléctrico, tanto en zonas residenciales como comerciales. Las autoridades locales reportaron múltiples interrupciones asociadas a la caída de árboles, acumulación de hielo en cables y daños en subestaciones.
En Texas, varias ciudades enfrentaron cortes intermitentes durante horas, mientras cuadrillas de emergencia trabajaron para restablecer el suministro en condiciones climáticas adversas.
Riesgos por hielo y bajas temperaturas
La lluvia gélida representó uno de los principales riesgos, ya que el peso del hielo sobre líneas eléctricas y estructuras elevó la probabilidad de fallas. Además, las bajas temperaturas incrementaron la demanda energética, lo que presionó aún más al sistema.
Servicios meteorológicos advirtieron que el frente frío podría mantener condiciones peligrosas conforme avance hacia regiones del medio oeste y el noreste del país.
Llamado a la prevención
Autoridades estatales recomendaron a la población evitar traslados innecesarios, resguardar alimentos y contar con fuentes alternativas de calor. Empresas eléctricas informaron que continuarán las labores de reparación mientras el clima lo permita, aunque no descartaron nuevos cortes ante el avance de la tormenta.
Comentarios
0 comentarios



































