El Refugio Franciscano, que durante años albergó a cerca de mil perros y gatos en la Ciudad de México, responsabilizó a la Fundación Haghenbeck, propietaria del predio, por la muerte de al menos 27 animales tras la toma del inmueble y el operativo de desalojo realizado a inicios de enero.
A través de un comunicado, la organización señaló que autoridades capitalinas informaron que 171 animales continúan enfermos y que, además de los que fallecieron el 7 de enero, día en que fueron retirados del lugar, seis más murieron posteriormente, elevando la cifra total.
“Hacemos responsable a la Fundación Haghenbeck de todas las muertes de los franciscanitos desde que ingresaron a nuestro albergue y hasta que el último de ellos regrese a su hogar”, advirtió el refugio.
De manera previa, ya se había reportado la muerte de 21 animales —19 perros y dos gatos— entre el 13 de diciembre y el 6 de enero, con lo que el número total de fallecimientos alcanzaría los 27. Sin embargo, no existen cifras oficiales que confirmen muertes el día del operativo, versión que ha sido negada por el gobierno capitalino, pero que activistas y trabajadores atribuyen directamente al desalojo del inmueble ubicado en Cuajimalpa.
El refugio aseguró que la Fundación Haghenbeck ingresó de forma violenta al predio la noche del 10 de diciembre, luego de que un fallo judicial le devolviera la posesión legal del terreno, el cual había funcionado durante casi cinco décadas como albergue de animales rescatados.
“Desde ese día, la fundación es responsable de todo lo que haya ocurrido con los franciscanitos, a quienes, como ya vimos, tenían en condiciones de inmundicia y menosprecio”, acusó la organización.
Asimismo, calificó como un “montaje” el operativo de ingreso realizado por las autoridades, luego de las acusaciones iniciales de que el personal del refugio mantenía a los animales en condiciones precarias.
El Refugio Franciscano también acusó a la fundación de haber planeado y ejecutado “el peor abuso y manipulación contra animales” visto en mucho tiempo en la capital, y exigió que se rindan cuentas por lo ocurrido durante los 28 días en que los animales estuvieron bajo su cuidado.
En contraste, representantes de la Fundación Haghenbeck han sostenido que, tras recuperar el predio, los animales quedaron bajo su resguardo y están siendo atendidos con apoyo veterinario, y han defendido que su intervención responde únicamente al fallo judicial que les devolvió la posesión del terreno.
Mientras tanto, colectivos animalistas y trabajadores del refugio continúan criticando el operativo, al que califican como un “despojo” y no un rescate, y denuncian que aún se desconoce el paradero de varios perros y gatos, además de señalar que el desalojo estaría vinculado a intereses inmobiliarios en el contexto del Mundial de Futbol.
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