Cada 14 de febrero, las calles de México y los rincones más románticos se inundan de flores, detalles y cenas a la luz de las velas.
Sin embargo, detrás del festejo comercial del Día del Amor y la Amistad, existe una crónica de valentía que data del siglo III.
Esta conmemoración no es casualidad; responde a una herencia histórica que se remonta al Imperio Romano, una época marcada por el expansionismo militar y constantes conflictos bélicos.
El desafío al Emperador: ¿Por qué surgió la fecha?
La razón del festejo se encuentra en la figura de Valentín, un sacerdote que desafió el poder absoluto. En aquel entonces, el emperador Claudio II emitió un decreto que prohibía el matrimonio entre los jóvenes.
Su lógica era fría: los hombres solteros, al no tener familia ni ataduras emocionales, eran soldados mucho más eficientes en el campo de batalla.
Valentín consideró que esta ley era una injusticia contra el sentimiento humano y decidió unir a las parejas en matrimonio de forma clandestina. Al ser descubierto, el mandatario ordenó su arresto inmediato.
Durante su cautiverio, el sacerdote entabló relación con el oficial Austerius. Según los relatos históricos, Valentín conoció a Julia, la hija del oficial, quien era ciega.
En un acto de fe, se cuenta que el religioso le devolvió la vista “en nombre del Señor”. A pesar del milagro, la sentencia se cumplió: Valentín fue ejecutado el 14 de febrero del año 270 d.C.
Como un gesto de gratitud perpetua, Julia plantó un almendro de flores rosadas junto a su tumba, símbolo que hasta hoy representa el amor y la lealtad duradera.
La oficialización de la Iglesia
Pasaron los años para que la fecha se estableciera formalmente. Fue el papa Gelasio quien fijó el 14 de febrero en el calendario litúrgico para honrar la memoria del santo que defendió el sacramento del matrimonio a costa de su vida.
“El Día de San Valentín es el recordatorio de que el amor y la amistad son pilares fundamentales que resisten incluso ante las leyes más severas”.
¿Cómo se vive el 14 de febrero en México?
En nuestro país, la celebración ha evolucionado para abrazar no solo a los enamorados, sino también los lazos fraternales.
La fecha se vive con un entusiasmo particular a través de:
- Regalos simbólicos: Entrega de flores, globos y chocolates.
- Cenas románticas: Encuentros en restaurantes con vista al mar.
- Serenatas: La música como vehículo para expresar sentimientos.
- Convivencia familiar: Comidas y paseos en parques o malecones para celebrar la amistad.
Así, lo que comenzó como un acto de desobediencia civil en la antigua Roma, se mantiene hoy como la fecha más importante para recordar que el afecto sigue siendo la clave en la vida de cada persona.
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