En un movimiento que refuerza el rumbo de la industria hacia la electrificación de alto desempeño, Lamborghini presentó en Lisboa el Temerario, un modelo que representa la segunda incursión de la marca italiana en el segmento de vehículos híbridos de alto rendimiento (HPEV). El acto, realizado en el tradicional barrio de Belém, reunió a un grupo selecto de asistentes para presenciar una puesta en escena contenida, alejada de los excesos habituales en este tipo de lanzamientos.
La elección de Portugal como punto de partida no parece casual: el entorno urbano, cultural y fluvial de Lisboa ofreció un contraste interesante con la naturaleza técnica del vehículo, que apuesta por una ingeniería compleja pero centrada en el rendimiento. El modelo combina un motor de combustión V8 biturbo de 4.0 litros con tres motores eléctricos, una configuración que permite alcanzar una potencia total de 920 caballos y 800 Nm de par, cifras que, si bien son propias del segmento, no eclipsan el foco tecnológico de la propuesta.

Uno de los aspectos más llamativos del diseño mecánico es el desarrollo interno del motor térmico, realizado completamente en la planta de Sant’Agata Bolognese. El propulsor alcanza las 10,000 revoluciones por minuto, con su potencia máxima de 800 CV concentrada en la franja entre las 9,000 y 9,750 rpm. A esto se suma una transmisión automática de ocho velocidades con doble embrague y la presencia de un cigüeñal plano, solución más común en motores de competición que en vehículos de calle.
En términos estructurales, Lamborghini ha optado por un nuevo chasis de aluminio con arquitectura espacial, que mejora en un 20% la rigidez torsional respecto a modelos anteriores. Esto no solo favorece la dinámica de conducción, sino que también permite una disposición interior más espaciosa, sin renunciar al enfoque deportivo.

Desde el punto de vista aerodinámico, el Temerario ofrece mejoras significativas en relación con el Huracán EVO: se estima un incremento del 118% en eficiencia, que asciende al 158% en la versión Alleggerita, una configuración que también incorpora reducción de peso y opciones como llantas de fibra de carbono y elementos interiores aligerados.
La aceleración de 0 a 100 km/h en 2.7 segundos y la velocidad máxima por encima de los 340 km/h colocan al modelo en el rango esperado para este tipo de vehículos. No obstante, más allá de los datos técnicos, lo relevante es el mensaje que el fabricante envía: la electrificación ya no es una amenaza para la tradición del alto rendimiento, sino una herramienta para replantearlo.
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