A sus 60 años, el actor argentino Juan Soler tomó una de las decisiones más importantes de su vida: dejar legalmente establecido su testamento y formalizar su voluntad anticipada.
La determinación no surgió por casualidad, sino tras enfrentar complicaciones médicas que lo llevaron a reflexionar sobre la fragilidad humana, la autonomía personal y la necesidad de dejar claros sus deseos ante cualquier escenario de salud irreversible.
Durante una entrevista para un conocido programa de televisión, el histrión explicó que este proceso no solo tiene un valor legal, sino también emocional, pues representa una forma de respeto hacia sí mismo y hacia las personas que lo rodean.
Su testimonio, retomado por Milenio, abrió una conversación entre los usuarios sobre temas que suelen evitarse, como el derecho a decidir cómo vivir y cómo partir.
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