Francia dio un paso decisivo en la crisis que sacude a Oriente Medio. El presidente Emmanuel Macron ordenó que el portaaviones nuclear Charles-de-Gaulle zarpe rumbo al Mediterráneo oriental ante la escalada provocada por la guerra en Irán y su expansión regional.
En un mensaje a la nación, Macron lanzó una advertencia contundente: el estrecho de Ormuz está “de facto cerrado”. La vía marítima es estratégica para el comercio energético mundial, pues por ella circula cerca del 20% del petróleo y gas natural licuado global. “No podemos permitir el bloqueo de rutas esenciales”, enfatizó el mandatario al justificar la movilización del buque insignia francés.
El despliegue del Charles-de-Gaulle, único portaaviones de propulsión nuclear de Francia, busca asegurar el tránsito marítimo y proteger a los ciudadanos franceses en la región. Desde el Elíseo se explicó que París trabaja en la conformación de una coalición europea con medios militares para garantizar la estabilidad en puntos críticos del Mediterráneo oriental, en coordinación con aliados como Grecia.
Además del envío del portaaviones, Francia reforzó la seguridad de sus bases militares en la zona —dos de ellas han registrado ataques limitados— y aumentó sus sistemas de defensa antiaérea tras ofensivas contra instalaciones británicas en Chipre. La fragata Languedoc también opera en conjunto con fuerzas aliadas.
La crisis afecta directamente a unos 400 mil ciudadanos franceses residentes en países de Oriente Medio. El gobierno activó un operativo de repatriación para quienes solicitaron regresar, priorizando a personas vulnerables. Los primeros vuelos con destino a París están programados para las próximas horas.
Llamado a la diplomacia
Macron responsabilizó a Irán de la actual escalada, al acusarlo de desarrollar un programa nuclear “peligroso” y de financiar a grupos armados en la región. Aunque consideró justificadas las acciones de Estados Unidos e Israel, cuestionó que se hayan realizado fuera del marco del derecho internacional.
Junto con Alemania y Reino Unido, Francia exigió un alto inmediato a los bombardeos y la reanudación de negociaciones diplomáticas como única vía hacia una paz duradera.
El conflicto también se ha extendido al Líbano, donde enfrentamientos entre Hezbollah e Israel han intensificado la violencia. Macron calificó esta situación como una “escalada peligrosa” y pidió respeto a la soberanía libanesa.
En medio de un escenario volátil, la presencia del Charles-de-Gaulle representa la apuesta de Francia por combinar disuasión militar y presión diplomática, mientras intenta contener una crisis que amenaza la estabilidad energética y política global.
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