La llegada de BTS a México como parte de su gira mundial ha generado una de las respuestas más organizadas y visibles del ARMY en todo el mundo, especialmente por las dificultades que enfrentaron miles de fans al intentar conseguir boletos para los conciertos programados para mayo de 2026 en la Ciudad de México.
1. Quejas masivas y denuncias oficiales
Antes, durante y después de la venta de entradas —gestionada por Ticketmaster y la promotora OCESA— miles de integrantes del ARMY expresaron su frustración por lo que consideraron una falta de transparencia y prácticas injustas en el proceso de compra: falta de información clara sobre precios, cargos, mapas de ubicación, fallas en la plataforma y la rápida desaparición de boletos a pesar de cumplir con requisitos como membresías oficiales.
La comunidad no se quedó en redes sociales: enviaron más de 4,700 quejas formales a la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) exigiendo claridad y defensa de sus derechos como consumidores.
2. Marchas y movilizaciones pacíficas
Convocados por grupos como Army’s México BTS y otras comunidades del fandom, los fans organizaron marchas pacíficas en la Ciudad de México para exigir transparencia y soluciones ante las irregularidades en la venta de boletos. Estas protestas, previstas para el 6 de febrero de 2026, tenían como destino las oficinas de Profeco, con mensajes de respeto, sin actos violentos, y con pancartas alusivas al grupo.
Los organizadores subrayaron que su queja no iba dirigida contra BTS ni contra su llegada, sino contra las prácticas de las empresas responsables de la emisión de boletos y la reventa desmedida.
3. Acciones contra revendedores
Más allá de marchas y quejas formales, el ARMY también emprendió acciones digitales para identificar y denunciar a revendedores de boletos que estaban ofreciendo entradas a precios inflados en plataformas secundarias como Viagogo, StubHub y Helloticket, según denunciaron fans en redes y compilaciones de datos. Algunas de estas iniciativas incluyeron el registro de identificadores y contacto de revendedores para alertar sobre prácticas de reventa.
Este activismo fue parte de lo que medios describieron como una “guerrilla digital” del fandom contra las prácticas especulativas de reventa que surgieron casi inmediatamente después de que los boletos se agotaran en menos de una hora.
4. Intervención de autoridades y sanciones
La presión del ARMY no pasó desapercibida para las autoridades mexicanas. Profeco inició un procedimiento formal contra Ticketmaster por presuntas infracciones a la Ley Federal de Protección al Consumidor, destacando la falta de claridad en precios, distribución de boletos por etapas y ausencia de mapas de asientos antes de la preventa.
Como resultado, se anunció una multan de más de 5 millones de pesos a Ticketmaster por estas irregularidades, con un plazo para que la empresa responda o presente pruebas. También se informó que plataformas de reventa estarán bajo vigilancia y podrían enfrentar sanciones si no cumplen con la regulación nacional.
5. Impacto mediático y repercusión internacional
El alcance del movimiento del ARMY fue tal que medios de Corea del Sur incluso mencionaron la protesta y la intervención de la presidenta Claudia Sheinbaum en la televisión nacional, lo que reflejó cómo un grupo de fans logró poner a México en el centro de un debate global sobre derechos del consumidor, organización social y transparencia en la industria del entretenimiento.
Además, la presidenta envió una carta al gobierno de Corea del Sur solicitando más fechas de concierto en México ante la enorme demanda, una acción que generó todavía más atención mediática.
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