La censura de una entrevista al actor y activista Eduardo Verástegui en medios públicos mexicanos detonó una polémica política y mediática que rápidamente se trasladó a redes sociales. Lo que originalmente estaba planeado como un ejercicio de diálogo y pluralidad terminó convirtiéndose en un debate nacional sobre los límites de la libertad de expresión en la televisión pública.
La entrevista fue realizada por la periodista Sabina Berman para el programa Largo Aliento, transmitido por Canal Once, y estaba programada para salir al aire el pasado 8 de enero. Sin embargo, antes de su emisión, las defensorías de las audiencias de Canal Once y Canal 14 determinaron que el contenido no cumplía con los lineamientos establecidos para los medios públicos, por lo que decidieron frenar su transmisión.
Según el posicionamiento oficial, el veto se basó en que algunas declaraciones de Verástegui vulneraban los derechos de las audiencias, al promover una visión política considerada contraria a los derechos fundamentales de las mujeres. En el adelanto del programa, el actor calificó el aborto como el “asesinato de un bebé”, afirmación que, de acuerdo con las defensorías, constituye un discurso que atenta contra los principios de igualdad, no discriminación y respeto a los derechos humanos.
Las autoridades de los canales públicos señalaron que la libertad de expresión en este tipo de medios no es absoluta y debe ejercerse dentro de un marco que garantice la dignidad de todas las personas. Bajo este argumento, concluyeron que la entrevista no podía ser transmitida en los términos en los que fue grabada, por lo que quedó archivada sin fecha definida de emisión.
La reacción de Eduardo Verástegui no se hizo esperar. A través de sus redes sociales, el también líder del movimiento provida acusó a las instituciones de intentar silenciarlo por razones ideológicas. “No me van a callar”, escribió, asegurando que la censura responde al temor del poder frente a voces que no se alinean con la narrativa dominante.
En una serie de mensajes, Verástegui criticó duramente al sistema político mexicano, al que calificó como una “partidocracia”, y afirmó que en el país no existen elecciones auténticas, sino procesos controlados por un régimen de izquierda que, según él, no tolera la disidencia. El actor insistió en que su postura es conocida y pública desde hace años, por lo que cuestionó la decisión de invitarlo al programa para posteriormente censurarlo. “Si ya saben cómo soy, ¿para qué me invitan?”, expresó.
El activista también reiteró su identidad como católico y defensor de la familia tradicional, asegurando que no modificará su discurso pese a las críticas o restricciones. Para sus seguidores, el caso representa un ejemplo de persecución ideológica; para sus detractores, una medida necesaria para proteger los derechos de las audiencias en medios financiados con recursos públicos.
@sabinabermantv SOY UN MISIONERO: EDUARDO VERÁSTEGUI #LargoAliento Jue. 21h Canal 14 Sab. 21h Canal 11
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