Un Boeing E-4B, aeronave especialmente adaptada a partir de un 747-200 para funcionar como centro de mando aéreo en escenarios de emergencia extrema, fue detectado recientemente despegando de la Base Aérea de Offutt, en Nebraska, con destino a la Base Conjunta Andrews, en Maryland, ubicada a pocos minutos de la Casa Blanca.
Posteriormente, el mismo avión fue observado aterrizando en el Aeropuerto Internacional de Los Ángeles, lo que llamó la atención debido a que se trata de una aeronave que rara vez es visible para el público por la naturaleza altamente confidencial de sus operaciones.
La aparición inusual en radares abiertos generó especulación, ya que este tipo de vuelos suelen mantenerse fuera del escrutinio civil, precisamente por la sensibilidad de su misión estratégica.
El Boeing E-4B es parte del programa NAOC (National Airborne Operations Center), desarrollado durante la Guerra Fría, con el propósito de garantizar la continuidad del liderazgo político y militar de Estados Unidos en caso de un ataque que inutilice los centros de comando terrestres.
Esta aeronave está diseñada para operar de manera autónoma en situaciones críticas, fungiendo como plataforma de control y comunicación para las más altas autoridades del país en escenarios de seguridad nacional.
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