Yolanda Andrade volvió a los foros de televisión después de varios meses de ausencia en el programa Montse & Joe, y habló abiertamente sobre las complicaciones que ha enfrentado tras retomar sus actividades laborales, luego de confirmar su diagnóstico de Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA).
En un encuentro reciente con medios de comunicación, Andrade expresó que regresar al trabajo le ha generado emociones encontradas. Por un lado, aseguró sentirse feliz de volver a convivir con sus compañeros y retomar su rutina profesional; por otro, reconoció que el cansancio se ha convertido en un desafío constante.
“Me da mucha felicidad, pero me canso mucho”, declaró ante las cámaras.
La conductora explicó que, a pesar de las dificultades físicas derivadas de la enfermedad, su intención es continuar trabajando mientras su condición se lo permita. Subrayó que es consciente de que la ELA es un padecimiento progresivo, pero desea mantenerse activa el mayor tiempo posible.
“Mientras pueda caminar y hablar… porque esta enfermedad se desarrolla. Yo quiero seguir viniendo y me divierto mucho en el programa con gente querida”, comentó.
Además de hablar sobre su experiencia personal, Yolanda Andrade aprovechó el momento para enviar un mensaje a las personas que enfrentan problemas de salud. Se refirió al desgaste físico y emocional que implica someterse a estudios médicos y tratamientos constantes.
“A toda la gente que está enferma, que tiene que ir a un hospital a hacerse estudios, lo que sea, es muy, muy cansado para uno. Y te hablo del privilegio, porque me duele el corazón que en los hospitales no hay ni siquiera material. Es una lástima. Y también la otra cosa, que los medicamentos y todo eso está terrible, porque es todo muy caro. Pero a todos los enfermos: a echarle huevos, y hay que echarle huevos, cabrona”, expresó.
Su diagnóstico de Esclerosis Lateral Amiotrófica fue confirmado recientemente, lo que generó una amplia conversación en el mundo del espectáculo. La ELA es una enfermedad neurodegenerativa progresiva que afecta las neuronas motoras, encargadas de controlar los movimientos voluntarios del cuerpo.
En personas diagnosticadas con ELA, las células nerviosas del cerebro y la médula espinal se deterioran o mueren con el tiempo, lo que provoca debilidad muscular, pérdida de fuerza y atrofia. Conforme avanza el padecimiento, puede afectar funciones esenciales como el habla, la movilidad e incluso la respiración, debido al debilitamiento de los músculos involucrados.
Uno de los aspectos que caracteriza a esta enfermedad es que, en la mayoría de los casos, no afecta las capacidades cognitivas ni los sentidos, por lo que el paciente suele estar plenamente consciente del proceso físico que enfrenta.
Aunque las causas exactas de la ELA no se conocen en la mayoría de los casos, la investigación médica continúa desarrollando tratamientos orientados a prolongar la calidad de vida de quienes la padecen.
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