La preventa y venta general de boletos para los conciertos de BTS en México dejó más que molestia entre los fans. Lo que inició como quejas formales ante Profeco por presuntas irregularidades de Ticketmaster, derivó en una campaña digital que busca afectar directamente a presuntos revendedores.
El fenómeno del grupo surcoreano, que incluso ha sido mencionado en Palacio Nacional, se trasladó a redes sociales, donde integrantes del ARMY comenzaron a exhibir a personas señaladas por vender boletos con sobreprecios que superan los 100 mil pesos.
En distintas plataformas circularon capturas de pantalla con nombres, números telefónicos y perfiles de supuestos revendedores. A partir de esa información, algunos usuarios realizaron acciones que podrían constituir delitos, como registros sin consentimiento en universidades privadas, solicitudes de créditos, préstamos y suscripciones a servicios que generan llamadas promocionales constantes.
Incluso se documentaron casos en los que las personas exhibidas aparecieron inscritas en programas de becas universitarias, sin haberlo solicitado, como parte de esta forma de represalia digital.
El origen del enojo del ARMY
La inconformidad surgió durante la preventa, cuando fans denunciaron fallas en la plataforma, venta de boletos en taquillas pese a anunciarse como exclusiva en línea, así como un acceso presuntamente facilitado a revendedores. Posteriormente, los boletos comenzaron a aparecer en reventa hasta por tres veces su precio original.
Las quejas fueron presentadas ante Profeco y también ante la Secretaría de Hacienda, por una posible evasión fiscal. Además, se impulsaron campañas para no adquirir boletos en reventa y frenar esta práctica.
Al no obtener una respuesta clara por parte de la boletera, comenzaron a difundirse listas con datos personales de los presuntos revendedores. En algunos casos, además de la exhibición pública, se compartieron conversaciones privadas y aspectos de su vida personal.
Mientras algunos usuarios celebran estas acciones como creativas o “justas”, otros advierten que podrían tratarse de casos de acoso digital, suplantación de identidad y delitos informáticos.
Reconocido a nivel mundial por su capacidad de organización y presión social, el ARMY ha impulsado campañas políticas, sociales y culturales en distintos países, y esta vez México se convirtió en el escenario de su más reciente movilización digital.
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