Después de meses de especulaciones, Angélica Vale decidió hablar abiertamente sobre el fin de su matrimonio con el ejecutivo Otto Padrón, ofreciendo una perspectiva íntima y poco habitual sobre una separación que durante mucho tiempo se mantuvo en el ámbito privado.
En una reciente entrevista para el programa El Gordo y la Flaca, la actriz abordó el tema con un tono sereno, alejándose de la narrativa tradicional de conflicto. En lugar de definir la ruptura como un fracaso, la describió como una transformación emocional que muchas parejas experimentan sin hacerlo público.
Según explicó, con el paso del tiempo la dinámica entre ambos cambió de manera significativa. Aunque continuaban compartiendo el mismo hogar, la conexión afectiva que había caracterizado el inicio de su relación se fue diluyendo.
“Desgraciadamente, todavía no puedo explicar mucho de todo lo que pasó; el amor se transforma; de pronto te vuelves como roomies”, confesó la artista, dejando ver una realidad cotidiana que pocas figuras públicas reconocen con tanta claridad.
Una relación que evolucionó con el tiempo
Vale también señaló que el vínculo actual con su expareja es distinto al que tenían meses atrás, especialmente porque ambos han decidido priorizar el bienestar de sus hijas. Esta nueva etapa ha implicado ajustes emocionales y prácticos, en los que la comunicación y la estabilidad familiar ocupan un lugar central.
La separación, que ocurrió en abril de 2025, aún se encuentra en proceso legal. Sin embargo, la actriz ha optado por enfocarse en su crecimiento personal y profesional mientras avanza el trámite.
El trabajo como refugio emocional
En medio de este proceso, el trabajo se ha convertido en uno de sus principales pilares. Actualmente, Vale participa en la nueva temporada de Juego de voces, proyecto que ha coincidido con una etapa de introspección personal.
La actriz asegura que volver a los foros le ha brindado estabilidad emocional y una sensación de pertenencia. Su regreso a Televisa, empresa donde creció profesionalmente, ha tenido un significado especial.
“Me cura muchísimo ir a trabajar. Me da toda una buena vibra. Regresar a Televisa… huele a mi casa. Crecí ahí. Es un lugar que me abraza”, expresó.
Además, destacó el papel fundamental de su familia, especialmente el apoyo constante de su madre, quien ha estado presente durante todo el proceso.
En cuanto a su vida sentimental, Vale fue clara al descartar cualquier posibilidad inmediata de iniciar una nueva relación. Actualmente, su prioridad es su propio bienestar emocional, en lo que describe como una etapa de autoconocimiento.
“En ese romance que estoy teniendo conmigo, todo empieza a tomar otro sentido”, comentó, subrayando la importancia de sanar antes de establecer nuevos vínculos afectivos.
La historia entre Vale y Padrón se remonta a 2009, año en el que se conocieron y comenzaron una relación que se extendió por más de una década. Durante ese tiempo, formaron una de las parejas más discretas y estables del medio artístico.
Hoy, instalada en California, la actriz mantiene como prioridad el bienestar de sus hijos, Angélica Masiel y Daniel Nicolás, mientras transita esta nueva etapa de su vida.
Antes de este matrimonio, el último romance mediático de la actriz fue con el actor dominicano Manny Pérez en 2007, una relación que también captó la atención del público en su momento.
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