Este miércoles por ordenes de un juez federal en los Estados Unidos, más de una decena de empresas fabricantes de armas perdieron un privilegio que les daba inmunidad legal en Nueva York contra víctimas de tiroteos y podrán ser demandadas en casos relacionados con la violencia armada.
La ley permite al estado de Nueva York, sus administraciones locales y ciudadanos denunciar a vendedores, fabricantes, distribuidores y promotores de armas por causar un “perjuicio público”, un concepto técnico que se interpreta como crear condiciones de “peligro para la seguridad y la salud públicas”.
Fabricantes como Glock, Beretta y Smith & Wesson, así como el grupo de presión National Shooting Sports Foundation, habían pedido que se paralizara y declarara inconstitucional esa ley estatal que entró en vigor en 2021, cuyo objetivo es que puedan ser “responsables civilmente” por daños a la sociedad.
La decisión de la jueza Mae D’Agostino, de un tribunal de Albany -la capital de Nueva York- se produce un día después del tiroteo en una escuela elemental en Uvalde (Texas), donde un joven de 18 años mató a 19 niños y dos profesores, y que pasa a ser uno de los más mortíferos del país.
Los fabricantes y su patronal llevaban meses intentando paralizar esa legislación de control de armas -aprobada por el exgobernador demócrata Andrew Cuomo– con una moción que fue desestimada hoy por la jueza, quien dio la razón a las autoridades y ordenó cerrar el caso, según el documento revisado por Efe.
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