Este octubre se cumplen dos años desde que asumieron funciones las y los alcaldes de la Ciudad de México, y el aniversario abre espacio para revisar no sólo resultados de gobierno, sino también el posicionamiento político que cada uno ha construido.

Uno de los nombres que ha ganado exposición fuera de su propia demarcación es el de Javier López Casarín.

El alcalde de Álvaro Obregón comenzó el periodo como uno de los nuevos rostros del mapa político capitalino y, dos años después, suma a su responsabilidad territorial la presidencia nacional de la AALMAC, desde donde participa en una agenda que conecta a gobiernos locales de todo el país.

En los pasillos políticos ya se observa esa evolución: Casarín pasó de construir reconocimiento en Álvaro Obregón a buscar presencia en discusiones de alcance metropolitano y nacional.

Con la segunda mitad del periodo por delante, habrá que seguir con atención hasta dónde llega esa construcción política.


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