Mientras el conflicto armado entre Estados Unidos, Israel e Irán sacude el tablero internacional, México marcó distancia con una postura clara: diplomacia y paz.
Desde Comondú, en Baja California Sur, la presidenta Claudia Sheinbaum envió un mensaje en medio de la escalada bélica, al reiterar que el país “siempre va a abogar por la paz mundial”, en lo que representó su primera referencia pública al complejo escenario internacional, aunque sin mencionar directamente a las naciones involucradas.
En un tono institucional, la mandataria retomó el artículo 89 constitucional para subrayar los ejes históricos de la política exterior mexicana: autodeterminación de los pueblos, no intervención, solución pacífica de controversias y proscripción del uso de la fuerza. Añadió que México sostiene como principios la igualdad jurídica de los Estados, la cooperación internacional para el desarrollo y el respeto irrestricto a los derechos humanos.
Pero el mensaje no se limitó a lo diplomático. Sheinbaum evocó momentos clave de la historia nacional para reforzar la defensa de la soberanía, al recordar las invasiones estadounidenses y la postura de Venustiano Carranza frente a la ocupación de Veracruz en 1914, así como la pérdida de territorio en el siglo XIX.
Ante simpatizantes, la presidenta cerró con un mensaje político interno: “Nunca va a haber divorcio entre pueblo y gobierno. Somos uno solo”, afirmó, reiterando los principios que, dijo, guían su administración: no mentir, no robar y no traicionar al pueblo de México.
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