El litigio entre la actriz Livia Brito y el fotógrafo Ernesto Zepeda volvió a los tribunales luego de que un magistrado ordenara la reactivación del proceso penal en su contra por el delito de falsedad de declaraciones. La resolución judicial retoma un expediente que permaneció sin avances durante más de dos años y se desprende del incidente ocurrido en Cancún durante la pandemia.
La determinación obliga a Brito y a su entonces pareja, Yosmi Geder Martínez, a presentarse nuevamente ante la autoridad para continuar con el procedimiento. A diferencia del juicio anterior, esta etapa no está relacionada con la agresión física, por la cual la actriz ya fue sentenciada al pago de una indemnización superior al millón de pesos, sino con la veracidad de lo que ambos declararon ante las instancias judiciales.
Según la investigación, la imputación se basa en que la actriz habría negado su participación tanto en la agresión al fotógrafo como en el despojo de su equipo, hechos que posteriormente fueron acreditados en resoluciones previas. Al tratarse de presuntas declaraciones falsas, el caso adquiere una dimensión distinta: no se persigue un daño individual, sino una posible afectación a la función del Estado y al correcto desarrollo de la justicia.
La reapertura del expediente quedó registrada en la carpeta judicial 007/0937/2024 y fue confirmada a través de documentación fechada el 4 de febrero de 2026, dada a conocer por el periodista Carlos Jiménez. Con ello, las autoridades capitalinas retoman formalmente un caso que parecía cerrado en el ámbito penal.
¿Por qué esta acusación es distinta a la condena anterior?
Aunque el origen de ambos procesos es el mismo episodio en una playa de Cancún, la nueva imputación no busca reparar el daño al fotógrafo. La acusación se centra en la presunta mentira ante una autoridad judicial, lo que convierte el caso en un delito autónomo. En palabras del propio Ernesto Zepeda, la afectación no fue personal, sino institucional, al haberse vulnerado la confianza del Estado en las declaraciones rendidas durante el proceso.
El origen del conflicto y la postura actual de la actriz
El enfrentamiento se remonta al momento en que Brito y su entonces pareja fueron fotografiados sin su consentimiento, situación que derivó en un altercado físico denunciado por el paparazzi. Hasta ahora, la actriz no ha emitido una postura pública sobre la reactivación del proceso y, conforme a la ley, se mantiene sin sentencia ni declaración de culpabilidad en esta nueva causa penal.
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