A Jeffrey Epstein le atraía México. Al menos eso es lo que revelan correos electrónicos y documentos revisados por MILENIO, en los que se registran viajes frecuentes al país, conversaciones de negocios, referencias a contactos locales, menciones de “mujeres bellísimas” y alusiones a reuniones sociales en conocidos destinos turísticos.
Esta conclusión surge a partir de un acervo documental difundido el viernes 30 de enero en Estados Unidos, como parte del caso Epstein. En ese material aparecen itinerarios, intercambios de mensajes y planes de viaje que colocan a México no solo como escala, sino como destino recurrente para personas del entorno cercano del financista, con constantes referencias a playas, vuelos privados, fiestas y “modelos”.
Uno de los mensajes ilustra el tono ambiguo y opaco de algunos intercambios. En la madrugada del 4 de enero de 2013, una persona escribió a Epstein una frase con posibles connotaciones personales: “A ella le gusta mucho el mexicanito…”. El contenido del correo no permite identificar a quién se refiere ni aclarar el significado exacto de la expresión, ni tampoco si alude a una persona menor de edad.
Sin embargo, los documentos también permiten dimensionar el perfil de los interlocutores con los que Epstein se relacionaba. En ese mismo intercambio, el empresario menciona que personas identificadas como “Aziz”, “Ike” y “Elon” —este último presumiblemente Elon Musk, dueño de Tesla— podrían estar interesados en visitar su isla privada, escenario señalado en múltiples investigaciones por abusos sexuales, siempre que viajaran a Estados Unidos.
Los correos refuerzan la idea de que México formó parte activa del mapa personal y social de Epstein, un elemento que ahora vuelve a colocarse bajo el escrutinio público tras la divulgación de nuevos documentos relacionados con uno de los casos más escandalosos de las últimas décadas.
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