A unos días de que entrara en vigor la prohibición para la comercialización y promoción de vapeadores y cigarros electrónicos en México, la medida ha resultado ineficaz. Los dispositivos continúan a la venta en calles del Centro Histórico de la Ciudad de México, en redes sociales y hasta en maquinitas tragamonedas, sin controles sanitarios ni restricciones de edad.
Durante un recorrido por calles como República de Venezuela y República de Argentina se constató la venta clandestina de vapeadores en negocios dedicados a productos para fumar. En algunos locales, incluso, se ofrecen por caja y con una amplia variedad de sabores como piña, sandía, limón o tutti frutti.
Los precios van desde los 35 pesos hasta los 200 pesos, dependiendo de la marca y el tipo de dispositivo, con descuentos adicionales por compras al mayoreo. Vendedores aseguran que la mayoría de los productos son de origen chino y se comercializan sin ningún tipo de regulación.
Venta bajo pedido y por cajas
En otros establecimientos, los comerciantes reconocen que ya no exhiben los vapeadores, pero los venden únicamente bajo pedido y en grandes cantidades. “No aquí, sólo sobre pedido y por caja”, explicó uno de los vendedores al ser consultado.
La reforma publicada en el Diario Oficial de la Federación prohíbe expresamente la venta y promoción de vapeadores y cigarros electrónicos, y contempla sanciones de hasta ocho años de prisión y multas que superan los 200 mil pesos. No obstante, la ley no penaliza el consumo ni la posesión individual.
Redes sociales y entregas en el Metro
La comercialización también se mantiene activa a través de redes sociales y aplicaciones de mensajería. En grupos de WhatsApp y en Marketplace de Facebook, vendedores ofrecen catálogos con decenas de modelos y acuerdan entregas en estaciones del Metro.
El proceso suele incluir pagos previos y entregas en puntos acordados, incluso dentro de instalaciones del transporte público, sin intervención de autoridades. En algunos casos, los compradores deben realizar recorridos específicos para recibir los productos, lo que permite a los vendedores evadir sanciones.
Maquinitas ofrecen vapeadores como premio
La venta irregular no se limita a la capital. En Jiutepec, Morelos, se documentó que durante el carnaval se instalaron maquinitas tragamonedas que ofrecían vapeadores como premio. Por cinco pesos, cualquier persona podía jugar, sin importar su edad, pese a la presencia de rondines de seguridad de fuerzas federales.
Consumidores se anticipan a la prohibición
Algunos usuarios reconocen que adquirieron grandes cantidades de vapeadores antes de la entrada en vigor de la prohibición. Andrés, de 30 años, compró entre 70 y 80 dispositivos para evitar exponerse al mercado clandestino. Aunque acepta que los precios subieron entre 10% y 20%, asegura que vapear se ha convertido en parte de su estilo de vida.
Mientras la prohibición avanza en el papel, la venta y distribución de vapeadores continúa de forma visible, evidenciando los retos para hacer cumplir la nueva regulación sanitaria en el país.
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