Para liberar recursos hacia el gasto corriente, entró en vigor la reforma que elimina la prioridad legal a enfermedades de alto costo como el cáncer que redirige recursos del Fondo de Salud al gasto corriente del gobierno.
La medida deja en manos de un comité qué pacientes y enfermedades recibirán atención, poniendo en riesgo tratamientos como quimioterapias para quienes no tienen seguridad social.
La medida elimina la garantía legal que protegía a la población sin seguridad social, dejando la cobertura de salud sujeta a decisiones discrecionales del gobierno.
Al respecto, el médico y legislador Éctor Jaime advierte que «perder la cobertura de este fondo es perder el derecho a la salud» ya que la reforma impulsada por Morena abre la puerta al uso discrecional de los recursos y pone en riesgo la atención de pacientes que dependen de este fondo para acceder a tratamientos como quimioterapias y terapias antirretrovirales.
Y señala que la Auditoría Superior de la Federación documentó «graves inconsistencias en el manejo de los recursos del Fondo de Salud para el Bienestar. En 2024, $15,847 millones del patrimonio del Fondo fueron transferidos de regreso a la Tesorería de la Federación (Tesofe), mientras que únicamente $875 millones se destinaron a la atención de enfermedades de alto costo».
Denuncia que los recursos ya no están llegando al sistema de salud. Una vez que el dinero se transfiere a la Tesofe, se pierde su rastro y resulta imposible verificar en qué se utiliza. Con la reforma impulsada por la presidenta Sheinbaum, este desvío se institucionalizaría y consolidaría, profundizando la crisis de salud. Miles de pacientes y profesionales médicos ya se han visto obligados a salir a las calles para denunciar la falta de medicamentos y el retraso en cirugías.
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