En un incidente que ha conmocionado a la comunidad y ha puesto en evidencia la problemática de la violencia intrafamiliar en Colombia, un reconocido cantante de cumbia ha sido señalado por un grave ataque contra su pareja, en un caso que recuerda a escenas de una película de terror. Este suceso, ocurrido en Bucaramanga, revela un patrón de violencia que ha sido documentado previamente por las autoridades y que involucra múltiples incidentes en torno a la misma víctima.
Según informes oficiales, el 6 de enero, el artista identificado como Saúl Naranjo, quien mantiene una relación con Natalie Alexandra Pérez Navarro de 40 años, inició una reunión con la intención de dialogar sobre sus diferencias. Sin embargo, lo que comenzó como una conversación aparentemente pacífica pronto escaló a una situación de extremo peligro. Pérez Navarro relata que la tensión aumentó rápidamente, con Naranjo empezando a gritarle y, en un acto violento, tomarla por la fuerza.
En ese momento, el cantante sacó un arma punzo cortante y la apuñaló en al menos cinco ocasiones, heridas que, afortunadamente, no pusieron en riesgo su vida. El ataque ocurrió en el barrio Campo Hermoso, uno de los sectores de la ciudad donde las autoridades acudieron de inmediato tras recibir la alerta. La víctima fue trasladada a un hospital cercano, donde permaneció en recuperación y fue dada de alta días después. Las heridas, aunque superficiales, permitieron que Pérez Navarro pudiera recuperarse en su domicilio, pero el impacto emocional y físico de la agresión permanece.

Lo que hace aún más grave este caso es el historial de violencia previa del agresor. Las autoridades confirmaron que Saúl Naranjo ya había sido denunciado anteriormente por violencia intrafamiliar contra la misma víctima. Hace aproximadamente cinco meses, Pérez Navarro fue golpeada en un episodio que también fue reportado, y en registros judiciales consta que Naranjo tiene antecedentes que incluyen una investigación por violencia intrafamiliar en 2023, así como un proceso por inasistencia alimentaria en 2010.
A pesar de estos antecedentes, las medidas de protección y la respuesta institucional parecen no haber sido suficientes para evitar una nueva agresión. La comunidad y las organizaciones defensoras de derechos humanos han expresado su preocupación por la falta de acciones efectivas en casos de violencia de género, especialmente cuando existen registros previos que deberían activar protocolos de protección.
Este episodio ha abierto el debate sobre la necesidad de fortalecer los mecanismos de prevención y protección para las víctimas de violencia en el ámbito familiar, así como la importancia de actuar con mayor prontitud ante denuncias y antecedentes. La historia de Pérez Navarro y Naranjo se suma a la lista de casos que evidencian la urgencia de abordar de manera integral la problemática de la violencia de género en Colombia y en América Latina, para evitar que historias como esta se repitan y, en el peor de los casos, terminen en tragedia.

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