Andrés Johnson, un pseudo comediante con más de 8 millones de seguidores en TikTok y 5 millones en Instagram, se colocó en el centro de una polémica tras la difusión de un video que miles de usuarios consideraron irresponsable y ofensivo. Lo que Johnson intentó presentar como una broma terminó por exhibir los riesgos de trivializar asuntos de alto peso histórico y político desde plataformas con enorme alcance.
En el clip viral, Johnson responde con ambigüedad y sarcasmo a una pregunta hipotética sobre una invasión de Estados Unidos a México. Tras un primer “no”, cambia a un “sí quiero”, y remata asegurando que Estados Unidos “solo quiere entrar por nuestro petróleo”, para luego minimizar el tema diciendo que “en mi vida he visto el petróleo”. Para gran parte de la audiencia, el comentario no fue humorístico, sino una banalización de la soberanía nacional y de conflictos históricos relacionados con intervenciones extranjeras.
La reacción negativa no ocurrió en el vacío. El video circuló días después de la intervención militar de Estados Unidos en Venezuela, que culminó con la captura de Nicolás Maduro, un hecho que fue celebrado por figuras públicas e influencers como Alicia Machado, Ricardo Montaner, La Divaza y Marjorie de Sousa. En ese contexto, cualquier comentario ligero sobre una posible invasión resulta especialmente sensible.
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En redes sociales, usuarios advirtieron que “la soberanía no es broma” y señalaron que este tipo de discursos contribuyen a normalizar narrativas de subordinación o desprecio hacia los recursos y la autodeterminación del país. Otros compararon el escenario con casos como Puerto Rico, subrayando que la historia demuestra que las invasiones no son ejercicios retóricos ni chistes virales.
Hasta el momento, el pseudo comediante no ha emitido una disculpa ni una aclaración pública, lo que ha prolongado la polémica y reavivado el debate sobre la responsabilidad de los influencers frente a audiencias jóvenes. El caso vuelve a poner sobre la mesa una discusión de fondo: cuando un video puede moldear opiniones en segundos, ¿puede alguien con millones de seguidores esconderse detrás del sarcasmo para evadir el peso de lo que dice?
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