El gobierno del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, prepara un proyecto para crear una aerolínea federal dedicada exclusivamente a realizar vuelos de deportación de migrantes, como parte de su estrategia para fortalecer la política migratoria y aumentar la capacidad operativa del país.
La iniciativa es impulsada por el Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos, que analiza la adquisición de una flota propia de aeronaves para dejar de depender, en gran medida, de las compañías privadas que actualmente prestan este servicio al Servicio de Inmigración y Control de Aduanas.
El plan contempla la compra de seis aviones Boeing 737, además de varios jets ejecutivos de menor tamaño, que operarían de manera permanente, las 24 horas del día y los siete días de la semana, con el objetivo de agilizar las expulsiones de personas con órdenes de deportación.
Actualmente, las operaciones aéreas de ICE se realizan mediante contratos con empresas privadas especializadas en vuelos chárter. La administración de Trump considera que contar con una flota propia permitirá incrementar la disponibilidad de aeronaves, reducir la dependencia de proveedores externos y mejorar la coordinación logística durante los operativos migratorios.
Aunque el proyecto aún no tiene una fecha oficial de arranque, deberá superar las etapas de adquisición de aeronaves, asignación presupuestal y contratación antes de entrar en funcionamiento. La propuesta forma parte de una serie de medidas con las que la Casa Blanca busca endurecer el control migratorio y acelerar los procesos de deportación.
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