Bad Bunny enfrenta un nuevo revés en el proceso legal que mantiene con su expareja, la abogada puertorriqueña Carliz de la Cruz Hernández. El Tribunal Supremo de Puerto Rico rechazó la solicitud del cantante para desestimar la demanda presentada en su contra, por lo que el caso continuará su curso ante las autoridades correspondientes.
La disputa gira en torno al uso de la frase “Bad Bunny, baby”, una expresión que se volvió reconocida entre los seguidores del artista y que aparece en algunas de sus producciones musicales. De acuerdo con la demandante, dicha grabación fue realizada por ella en 2015 y habría sido utilizada durante varios años sin contar con una autorización formal por escrito.
La demanda asciende a 40 millones de dólares e incluye señalamientos relacionados con presuntas violaciones a derechos de imagen, derechos de autor y una reclamación por daños y perjuicios derivados del supuesto uso no autorizado de su voz.
La reciente resolución del máximo tribunal representa un paso importante dentro del litigio, ya que mantiene vigente el proceso judicial y permite que ambas partes continúen presentando pruebas y argumentos conforme avance el caso.
Tribunal Supremo mantiene viva la demanda
Según la resolución difundida, el Tribunal Supremo de Puerto Rico determinó que la demanda presentada por Carliz de la Cruz Hernández aún contiene elementos suficientes para continuar siendo analizada por la justicia.
Aunque una de las reclamaciones fue desestimada debido a cuestiones relacionadas con el plazo legal para presentarla, el tribunal consideró que todavía existen aspectos relevantes que deben resolverse, particularmente aquellos relacionados con el supuesto uso indebido de la voz de la demandante.
Esto significa que Bad Bunny no logró que el caso fuera archivado en esta etapa del proceso, por lo que el litigio continuará mientras ambas partes presentan la evidencia que respalde sus respectivas versiones.
La resolución no determina la responsabilidad del cantante, sino que únicamente permite que el procedimiento judicial siga su curso hasta que exista una decisión definitiva sobre las reclamaciones.
El origen del conflicto por «Bad Bunny, baby»
El caso tiene su origen en una grabación realizada en 2015, cuando, según la versión presentada por Carliz de la Cruz Hernández, Benito Antonio Martínez Ocasio —nombre real de Bad Bunny— le pidió grabar la frase “Bad Bunny, baby”.
De acuerdo con la demanda, ambos buscaron un baño para registrar el audio debido a que el lugar ofrecía mejores condiciones de silencio, lo que permitiría obtener una grabación con mayor calidad.
Con el paso del tiempo, esa expresión comenzó a formar parte de la identidad musical del artista y apareció en diferentes proyectos, entre ellos el tema «Pa’ ti», publicado en 2016, así como «Dos mil 16», lanzado en 2022.
La demandante sostiene que su voz también fue utilizada en videos musicales, campañas promocionales, conciertos y otros materiales relacionados con la carrera del intérprete sin que existiera un contrato que autorizara formalmente ese uso.
La oferta económica que Carliz asegura haber rechazado
Dentro del expediente también se menciona que, años después del lanzamiento de las canciones, representantes del cantante se comunicaron con Carliz de la Cruz Hernández para intentar adquirir los derechos de la grabación.
Según la versión presentada por la abogada, la propuesta económica consistía en un pago de 2 mil dólares a cambio de ceder los derechos sobre el audio.
Sin embargo, la demandante afirma que decidió rechazar la oferta, argumentando que no estaba interesada en aceptar esas condiciones.
Ese episodio forma parte de los elementos que ahora forman parte del litigio y que serán analizados durante el desarrollo del proceso judicial.
¿Quién es Carliz de la Cruz Hernández?
Antes de convertirse en la protagonista de este conflicto legal, Carliz de la Cruz Hernández formó parte de una etapa importante en la vida personal de Bad Bunny.
De acuerdo con información publicada por la revista Quién, ambos se conocieron en 2011 mientras estudiaban y trabajaban en un supermercado Econo, ubicado en Vega Baja, Puerto Rico.
Su relación sentimental se extendió aproximadamente entre 2011 y 2017, periodo previo al ascenso internacional del cantante dentro de la música urbana.
Comentarios
0 comentarios








































