Un hombre armado con una escopeta y un bidón de gasolina fue abatido por agentes del Servicio Secreto de Estados Unidos luego de ingresar ilegalmente al perímetro de seguridad de Mar-a-Lago, la residencia del presidente estadounidense en Florida. El incidente ocurrió la madrugada de este domingo y reavivó las alertas sobre la seguridad en torno al mandatario.
De acuerdo con autoridades federales, el sujeto —de aproximadamente 20 años— fue detectado en la puerta norte de la propiedad con lo que parecía ser un arma larga y un recipiente con combustible. Tras cruzar el límite de seguridad, fue confrontado por elementos del Servicio Secreto y agentes de la oficina del sheriff del condado de Palm Beach. Los oficiales abrieron fuego y el hombre murió en el lugar. Ningún agente resultó herido.
El portavoz del Servicio Secreto, Anthony Guglielmi, confirmó que el individuo había traspasado el perímetro asegurado y que se realizaría una conferencia de prensa conjunta con el FBI para ampliar la información sobre lo ocurrido.
Al momento del incidente, alrededor de la 1:30 de la madrugada (hora local), el presidente no se encontraba en la residencia, sino en Washington, según confirmaron fuentes oficiales.
Contexto de amenazas previas
El episodio se suma a una serie de intentos recientes contra el mandatario. A inicios de este mes, Ryan Routh, de 59 años, fue sentenciado a cadena perpetua tras planear un ataque contra Trump en su campo de golf en Florida en septiembre de 2024.
Ese caso ocurrió apenas dos meses después de otro atentado en Pensilvania, cuando Matthew Crooks, de 20 años, disparó durante un mitin y una bala rozó la oreja derecha del entonces candidato republicano.
Las autoridades no han revelado hasta el momento la identidad del hombre abatido en Mar-a-Lago ni sus posibles motivaciones. La investigación continúa abierta mientras se refuerzan las medidas de seguridad en torno a la residencia presidencial.
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